Resumen
El territorio constituye una superficie donde se llevan a cabo una serie de interrelaciones sociales, políticas, económicas o culturales que definen límites y autonomía, por supuesto, desde un pensamiento geográfico se comprende cómo el Estado ejerce su soberanía, considerando incluso todos los recursos naturales, pero es la circunscripción que coadyuva al análisis y aprehensión de las relaciones sociales vinculadas con la espacialidad, dicha concomitancia no puede manifestarse de forma fija en la cotidianeidad, por ende, representa una complejidad que exige el desarrollo de nuevos conocimientos y paradigmas para la comprensión del territorio. En cambio, la ciudad mantiene concepciones heterogéneas que coinciden en una congregación de asentamientos humanos donde se realizan prácticas sociales en diversos lugares que impactan a nivel económico, político, cultural e ideológico. Puede entenderse como una maquina urbana que valora las decisiones de quienes la cohabitan a partir de cierta densidad demográfica ligada a los intereses de grupos sociales o de poder, pero es imposible la lectura de la ciudad sin las diversas características que aquejan el crecimiento urbano. No obstante, una urbe está delimitada por extensiones donde se asientan espacios construidos, pero sumando un conjunto de elementos urbanos o arquitectónicos que contribuyen a la interconexión con diversas espacialidades con múltiples características.
Citas
Daniel, R. H. L., Pedro, M. O., Lilia, S. M. B., & (Coordinadores). (2025). Reflexiones críticas en torno al territorio y el espacio urbano. México: Universidad Veracruzana.

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